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Pintura e infección

San Carlos Borromeo

de Mariano Salvador Maella.

Por el Dr. Alberto Ortiz

La producción religiosa relacionada con los brotes epidémicos, se inició en el siglo XV y tuvo un gran desarrollo en los siglos posteriores, hasta desembocar en el siglo XVIII, período en el que este tipo de pinturas empezó a decrecer. Los encargos a los pintores provenían principalmente de instituciones religiosas, que se valían de la compasión hacia los afectados por las enfermedades, para ilustrar esta misericordia en imágenes.

 San Carlos Borromeo

Un ejemplo de ello los podemos observar en el lienzo sobre San Carlos Borromeo, realizado por el pintor neoclásico español, Salvador Maella, y que fue la primera pintura que incorporó el Banco de España a su colección. Sin embargo, el episodio narrado no es nada original, ya que había sido fuente de inspiración para otros pintores con anterioridad.

En 1570 una gran epidemia de peste arrasó gran parte del norte de Italia, siendo la ciudad de Milán una de las poblaciones más afectadas. El número de muertos fue enorme, disminuyendo considerable la población. Ante el desconcierto general, los enfermos y moribundos eran abandonados en las calles, y muy pocas personas se dignaban en prestarles ayuda. Precisamente, en este aspecto es donde sobresale la figura de San Carlos Borromeo, obispo de Milán. Carlos Borromeo que durante el punto más álgido de la epidemia de peste no dudó en lanzarse a la calle a prestar consuelo y suministrar alimentos a enfermos y desvalidos. Así, y como se puede comprobar en el cuadro, el pintor nos retrata a San Carlos impartiendo el sacramento de la Eucaristía a los diferentes enfermos. El santo se muestra bajo palio, celebrando una procesión, para rogar el fin de la epidemia.

Durante este acto se acercó a los afectados no sólo para suministrarles la comunión, sino también para proporcionales fuerza espiritual que les aliviara de su sufrimiento.

Pintor: Mariano Salvador Maella.
1739-1819. Escuela española.

Título: “San Carlos Borromeo ”.
1786. Banco de España, Madrid.

Características: Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 217 x 149 cm.

En 1570 una gran epidemia de peste arrasó gran parte del norte de Italia, siendo la ciudad de Milán una de las poblaciones más afectadas. El número de muertos fue enorme, disminuyendo considerable la población. Ante el desconcierto general, los enfermos y moribundos eran abandonados en las calles, y muy pocas personas se dignaban en prestarles ayuda. Precisamente, en este aspecto es donde sobresale la figura de San Carlos Borromeo, obispo de Milán. Carlos Borromeo que durante el punto más álgido de la epidemia de peste no dudó en lanzarse a la calle a prestar consuelo y suministrar alimentos a enfermos y desvalidos. Así, y como se puede comprobar en el cuadro, el pintor nos retrata a San Carlos impartiendo el sacramento de la Eucaristía a los diferentes enfermos. El santo se muestra bajo palio, celebrando una procesión, para rogar el fin de la epidemia. Durante este acto se acercó a los afectados no sólo para suministrarles la comunión, sino también para proporcionales fuerza espiritual que les aliviara de su sufrimiento.

En el contexto de las innumerables epidemias que acaecieron durante este período, San Carlos Borromeo fue el más notable modelo a imitar por la ayuda que prestó a los enfermos, convirtiéndose en el mejor ejemplo de los denominados santos “auxiliadores”, es decir, aquéllos que prestan auxilio o ayuda a los enfermos y desfavorecidos. Este tipo de iconografía tendrá una gran repercusión en esta época junto a las imágenes de los santos intercesores, que son representados intercediendo ante la divinidad por el fin de las epidemias, y los santos sanadores, que son los que practicaban curaciones milagrosas a través de la fe.

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